Un gasto es deducible cuando está ligado a tu actividad, tiene factura a tu nombre y lo registras en tu contabilidad. Con esas tres condiciones, se resta de tus ingresos y pagas menos IRPF. Sin ellas, no cuenta, por mucho que lo hayas pagado.
Gastos que sí puedes deducir
| Gasto | Deducible |
|---|---|
| Cuota de autónomo (RETA) | Sí, al 100% |
| Gestoría y asesoría | Sí |
| Suministros del hogar (si trabajas en casa) | 30% de la parte proporcional |
| Teléfono e internet de la actividad | Sí |
| Material, software y herramientas | Sí |
| Formación de tu sector | Sí |
| Dietas (con límites diarios) | Sí, con condiciones |
| Seguros ligados a la actividad | Sí |
La regla que más gente incumple
Para deducir necesitas factura completa con tus datos, no un ticket. Y el gasto tiene que ser de la actividad, no personal. Una comida con un cliente puede entrar como dieta; la compra del súper de tu casa, no. Hacienda mira con lupa los gastos que mezclan lo personal y lo profesional.
Trabajar desde casa: cómo se deduce
Si tu domicilio es también tu oficina, declaras qué porcentaje de la vivienda dedicas a la actividad (por ejemplo, una habitación sobre el total de metros). Ese porcentaje te permite deducir parte del alquiler o la hipoteca, el IBI y la comunidad. De los suministros (luz, agua, gas, internet) puedes deducir el 30% de esa parte proporcional.
El error caro: pasarse
Deducir de más es peor que deducir de menos. Si Hacienda revisa y tumba un gasto, te toca devolverlo con recargo. Por eso conviene que alguien te diga qué entra y qué no antes de presentarlo.
Deja que te lo optimicen
Una buena asesoría fiscal conoce las deducciones de tu actividad concreta y te ahorra más de lo que cuesta. Gestclar (5,0★, colegiada, online en toda España) revisa tus gastos cada trimestre.
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